Tan cerca y tan lejos. La Selección Española cayó eliminada de la manera más cruel que existe en el mundo del fútbol.
España, más allá de los primeros cinco minutos de partido donde reinaron las dudas con pérdidas comprometidas, fue la clara dominadora del encuentro. La falta de contundencia impidió lograr la victoria porque la posesión y las mejores ocasiones corrieron a cargo suyo.
Conviene recordar que llevábamos ¡9! años sin superar una eliminatoria. Mundial 2014: Fase de grupos. Eurocopa 2016: Cuartos de Final (Italia). Mundial 2018: Octavos de Final (Rusia). Tras tanto tiempo, hemos vuelto a vernos candidatos y ese hecho es algo a valorar y que a buen seguro será una piedra sobre la que volver a edificar el camino. Ha habido tramos durante esta Eurocopa donde se ha recuperado la identidad que nos hizo campeones.
Esta Selección tiene mimbres para crecer. Como Unai Simón, que lejos de dejarse caer por su fallo ante Croacia, ha disipado las dudas en la portería. Pedri González que tiene 18 años y parece que ese es el tiempo que lleva en la élite. Ansu Fati, que en este equipo hubiera sido indiscutible, tiene muchísimo gol y es lo que falta principalmente. Y muchos otros como Dani Olmo, uno de los mejores ayer, o Ferran Torres.
Luis Enrique también merece su cuota de protagonismo. Ha sido fiel a sus ideas desde el día en que anunció la polémica convocatoria y ha acabado formando un bloque muy interesante de cara al futuro más inmediato. Logrando una identidad de juego y haciendo partícipes a los jugadores más jóvenes. Y sobre todo, consiguiendo erradicar el desapego que reinaba en el ambiente hace apenas unos días.
Pocos esperaban ver a España luchando por un puesto en la final. Las expectativas se han visto superadas. Lo que empezó con muchas dudas y debates ha acabado con un sentimiento generalizado de orgullo. Orgullo hacia unos jugadores y un entrenador que han estado a punto de volvernos a llevar a la pelea por una Eurocopa.
Ha sido una derrota durísima pero estoy convencido que el aprendizaje y la experiencia adquirida serán un valor fundamental para el próximo campeonato de Selecciones. El Mundial está a la vuelta de la esquina y España volverá a ser uno de los rivales a batir.
La Selección Española rompió en 2008 en una tanda de penaltis ante Italia el maleficio que le había perseguido.
Trece años después, y aunque sin final feliz, España ha vuelto y ha caído de pie.
