Hola Marc:

¡Enhorabuena! Hoy vuelves a ser campeón del mundo. Seis años después, vuelves a actualizar tu palmarés. 2184 días más tarde, vuelves a sumar un título de MotoGP.

En 2019, ninguno hubiera vaticinado que tus números de leyenda se pararían en seco. Tus seis campeonatos en siete años en MotoGP nos llevaban a fantasear en qué número dejarías la marca. Donde marcarías el límite.

En 2025, en cambio, aunque es sencillo volver a esas cábalas después de una temporada con aura de invencible, sólo nos queda disfrutar de este título tan tan único.

Porque el camino no ha sido nada nada sencillo.

Ese maldito Gran Premio de Jerez 2020. Sólo tú sabes el calvario vivido desde esa decisión de participar en aquel gran premio. Demasiadas veces en quirófano, renunciar a continuar en la fábrica de tu vida, decidir ir a un equipo satélite y tantos momentos donde quizás tu mente y tu voluntad no iban de la mano.

A título personal, resulta único ver a uno de tus deportistas favoritos firmar una hazaña como esta. Estos últimos años se hacía muy difícil seguir el Mundial de MotoGP sin verte subir al cajón del podio. Cada vez que te caías la primera reacción era dejar de ver la carrera y lo siguiente era buscar cuando era el próximo gran premio para volver a estar en primera fila esperando que, por fin, pudieras volver a protagonizar esos grandes momentos a los que durante casi 10 años nos habías malacostumbrado cada fin de semana.

La espera ha sido larga. Excesivamente larga. No obstante, esta temporada ha sido volver a esas rutinas. Un regreso a volver a ser testigos de lo que protagonizabas cada vez que te subías a una moto desde 2010 hasta 2019. Como si estos seis años sólo hubiesen sido una pesadilla. 

“More than a number”. No hay lema más acertado que el que has utilizado. Porque sí. Porque es imposible resumir en tan pocas palabras lo que significa este título. Lo que significa volver a celebrar un campeonato del mundo. Lo que significa que siempre merece la pena intentarlo una vez más. Lo que significa que a veces hay que caer para poder levantarse. Lo que significa que tanto sufrimiento e incertidumbre ha valido la pena.

Hace no tanto tiempo llegaste a mirar a los ojos a la retirada pero hoy, aunque te tapes esos ojos, no estás viviendo un sueño.

Hoy estás siendo protagonista de un retorno que quedará siempre en la historia del deporte.