España conquistó el pasado domingo su cuarta Eurocopa. Sin contar la Nations League de 2023, han sido 12 años de espera. De una larga espera para volver a ver a España levantando un título.
Las últimas fases finales de España habían estado lejos de lo que vivimos en la época gloriosa de 2008 a 2012. En los Mundiales 2014, 2018 y 2022 no se superó ninguna eliminatoria y en las Eurocopas 2016 y 2020, las únicas eliminatorias (2) que se superaron fueron en la prórroga y en los penaltis. Los precedentes, por qué no decirlo, no invitaban al optimismo.
Esta Eurocopa ha sido diferente desde que el balón echó a rodar. España ha sido superior a cualquier rival. Todos hubiésemos colocado entre las candidatas a Inglaterra, Francia, Alemania o Italia y España ha ganado, con méritos propios y en un despliegue de juego brillante, a cada una de ellas.
Hay momentos de esta Eurocopa que tienen tintes históricos. Imágenes que evocarán lo que vivimos cada vez que volvemos a ver a Iniesta batir a Stekelenburg o a Torres superar de vaselina a Lehmann. Desde el gol de Mikel Merino en el 119’ que evitó una tanda de penaltis de infarto contra Alemania, el gol de Lamine Yamal que nos hace fantasear con lo que puede llegar a ser o el gol de Oyarzabal que nos permitía poder gritar campeones.
Podemos presumir, a modo de ejemplo, de tener a un lateral derecho que sería titular en cualquier equipo europeo, a un lateral izquierdo que no estaba en la teórica convocatoria y ha conseguido ganarse su sitio, a un centrocampista que es el mejor del mundo en su posición y que merece cualquier galardón que reciba, a un mediapunta que sin partir como titular ha sido de los más destacados del torneo, a dos extremos con los que es imposible no aventurar su techo o a un capitán que ha sabido sobreponerse a todas las críticas y jugar un papel fundamental para el grupo.
Mención para Luis De La Fuente. Quien suscribe consideraba un error dejar de contar con un entrenador de la talla de Luis Enrique para darle el banquillo a un entrenador que, al margen de una larga trayectoria en la Federación Española, no tenía el bagaje que parecía necesario para un puesto de tanta responsabilidad y presión. El tiempo, que nunca se equivoca, ha demostrado que, como mínimo, merecía el beneficio de la duda.
Celebremos que España es campeona. Celebremos que España vuelve a su lugar. Celebremos que España ya es el país con más Eurocopas y, sobre todo, celebremos que España tiene una generación que ya ha demostrado que hay motivos para creer que el palmarés de 1 Mundial y 4 Eurocopas debería poder engrosarse en los próximos años.
