Con un carnet de identidad que marca 18 años pero con una forma de jugar y cabeza propias de un veterano, Carlos Alcaraz se ha erigido como el campeón del ATP500 de Río de Janeiro.

Cuesta y mucho encontrar fisuras en su juego. En cada torneo que pasa, Carlos Alcaraz sigue dando pasos agigantados y ya ha superado la barrera del Top20. Su drive está a la altura de los mejores jugadores del circuito, su revés y su saque mejoran constantemente y su capacidad de subir a la red y cerrar los puntos es algo que muestra un potencial muy alto.

Con su triunfo ante Diego Schwartzman ha conseguido engrosar un palmarés que ya luce dos títulos ATP y que es imposible aventurar hasta donde puede llegar. Lo llamativo es que cuenta sus finales por victoria en una clara demostración que está preparado para los grandes escenarios y, si añadimos el trofeo en la Next Gen Finals, ya ha salido campeón en dos superficies distintas.

En sus primeros meses en el circuito ATP, principios de 2021, se le veía un jugador con cierto afán por jugar puntos cortos y llevar siempre la iniciativa. Ahora, en cambio, se le ve un jugador mucho más maduro, que no rehuye los intercambios y siempre con un plan bien marcado.

Con ese carisma, juego y margen de mejora que tiene es imposible no ilusionarse con él. Carlos Alcaraz tiene nivel para dar muchísimas tardes de gloria al tenis español.

Resulta emocionante seguir los primeros éxitos de un tenista con una carrera tan ilusionante por delante.