Han pasado algo más de 24 horas y sigue costando encontrar las palabras. El acuerdo para su continuidad parecía un hecho. Leo Messi iba a seguir brindando noches de gloria en Can Barça. No obstante, en la tarde del 5 de agosto empezaron a surgir rumores en sentido contrario.

Unas pocas horas después y, tras mucha incertidumbre, se confirmaba la peor de las noticias. El FC Barcelona, a través de un extraño comunicado, que va directo a uno de los episodios más tristes para la entidad, anunciaba que se terminaba la etapa de Leo vistiendo de blaugrana.

Hablar de Leo Messi y de todo lo que ha significado para el Barça y, en especial, para el Barcelonismo, durante estos años resulta una tarea harto difícil.

El argentino llevó el fútbol a otra dimensión y se ganó el apelativo de ser para muchos el mejor jugador de la historia. Ya suena como una coletilla para hablar de él pero sólo el tiempo le dará una perspectiva real.

Leo Messi cierra su ciclo en el Barça. Una era que será recordada para siempre. 671 goles, 267 asistencias, 778 partidos y 35 títulos. Esos cuatro datos reflejan que hemos vivido durante más de tres lustros algo histórico e irrepetible. Una cifras a las que nadie se acercará.

Con su adiós se van un sinfín de imágenes y jugadas ya imborrables. Y no, no sólo para los que cada fin de semana lucen la bufanda del Barça sino para cualquier aficionado al deporte del balón y la portería que, aunque a veces ha tenido que sufrirlo, ha sabido disfrutar de él.

Lo peor de este triste final es que el aficionado culé no ha podido brindarle la despedida que merecía. No ha podido disfrutar del último partido de Messi jugando como local en el Camp Nou y brindarle una ovación inigualable.

Cuando se abra el telón de La Liga, la pelota sonreirá un poco menos.

Se marcha Leo. Se marcha el mejor.