Con 17 años, Carlos Alcaraz ya puede presumir de haber celebrado una victoria en Grand Slam. Es el primero de la generación del 2003 en lograrlo con la curiosidad de que todavía no ha habido jugador del 2002 capaz de conseguirlo. Detalle que habla por sí sólo.

Tutelado por el ex número uno mundial Juan Carlos Ferrero desde hace ya mucho tiempo, estamos ante el mayor proyecto de tenista que ha tenido España en años. Está protagonizando una irrupción meteórica. Sus récords de precocidad son una buena prueba de ello.

Sólo hace falta ver su forma de jugar y sobre todo, de manejar la presión para saber que podemos estar ante un tenista muy especial. Después de haberle visto en algún partido de categoría Challenger lo que más llama la atención del murciano es su capacidad de afrontar los partidos con el marcador adverso. Lejos de dejarse ir, es en esos momentos donde es capaz de desplegar la mejor versión de su juego. La fortaleza mental es una de sus mayores virtudes.

Alejado del prototipo de tenista español, el pupilo de Ferrero busca siempre contar con el dominio del punto, teniendo en la derecha su principal arma y la pista dura como su superficie predilecta. No es raro tampoco verle buscar cerrar los puntos en la red. El saque es su tarea pendiente.

Es fácil empezar a buscarle apodos como el nuevo “X” o el sucesor de “Y” pero erraríamos el tiro. Aunque tiene un entorno experimentado y que está sabiendo guiarle, es precisamente el peso de las expectativas el factor que a veces nos hace disfrutar menos de talentos como el que tiene él. En su carnet de identidad no figura como mayor de edad y eso es un indicativo de que conviene tener paciencia.

El tenis español tiene un diamante en bruto por pulir y para qué engañarnos, resulta muy ilusionante. No obstante, a Carlos Alcaraz hay que dejarle trazar su propio camino. No busquemos etiquetas ni tampoco las clásicas comparaciones.

Sin otorgarle una presión excesiva para su todavía temprana edad, seguramente estaremos ante un jugador del que vamos a oír mucho y, sobre todo, disfrutar durante los próximos años.

Ojalá sea capaz de demostrar en pista lo que muchos esperamos de él.