Remontando un dos sets a cero y break adverso ante Alexander Zverev, de esa forma Dominic Thiem logró ganar el US Open. Su primer título de Grand Slam. A buen seguro, el primero de muchos.
La final del torneo neoyorquino tuvo de todo. Emoción, tensión y puntos para el recuerdo. Los dos tenistas tuvieron la oportunidad de sacar para ganar en el quinto set pero los nervios cobraron el papel de protagonista. El tie-break definitivo fue una muestra más de lo difícil que es cerrar un partido.
Además de la meritoria remontada en la final, el torneo que ha firmado Thiem es sencillamente increíble. Con victorias ante tenistas tales como Cilic, campeón hace unas ediciones, Auger Aliassime o Medvedev. Estos dos últimos claros candidatos a coleccionar títulos importantes en los próximos años.
Cuando Thiem está inspirado es una delicia verle jugar y competir. Su forma de jugar tan agresiva pero a la vez tan vistosa le hace ser un tenista especial. Quitando a Nadal, probablemente es mi favorito y desde hace ya unos años.
El austríaco ya había dado muchos avisos de su potencial. De hecho, ayer era su cuarta final en un grande y ha podido sacarse, por fin, la espinita de no haber salido vencedor en ninguna de las anteriores. A principios de año, cuando aún, qué lejano suena, teníamos público en las gradas, tuvo contra las cuerdas a Djokovic en la final del Open de Australia. Abierto su casillero, Thiem seguirá sumando más triunfos de enjundia.
Mención aparte para Zverev. Sus lágrimas de decepción pronto serán sonrisas de júbilo. El pupilo de David Ferrer tiene una carrera por delante de jugar y ganar finales de Grand Slam. No obstante, las desconexiones impropias de un jugador de su talla y su problema con el segundo saque son tareas a corregir más pronto que tarde.
Resultaba una sensación extraña no ver a ningún componente del Big3 en la final. Ni Federer ni Nadal ni Djokovic. Ese escenario nos lleva a una reflexión. Nada será igual cuando se retiren estos tres tenistas, que se han hartado de batir récords y luchar para la historia. Disfrutemos del tiempo que les queda.
El relevo, eso sí, está llegando y ha venido para quedarse.
