Con un putt dado, de esa forma Jon Rahm confirmó que era el nuevo número 1 mundial. La victoria en el Memorial Tournament le ha dado el billete para lograr el sueño que todos tienen al empezar a practicar un deporte.

Recuerdo la aparición fulgurante de Rahm en junio de 2016. Desde sus primeros torneos no se le veía satisfecho por estar ahí sino que él ya buscaba la victoria. Su torneo inaugural como profesional lo saldó con un meritorio tercer puesto. Era imposible no ser optimista en torno a él. Lo tenía todo para codearse entre los mejores y con los años ha demostrado que las expectativas no eran desorbitadas.

Tiene varios momentos inolvidables en su corta carrera. Fue el mejor amateur del mundo. Su primer punto en la Ryder Cup fue contra Tiger Woods. El escenario donde logró el número 1, Murfield Village, fue en casa de Jack Nicklaus. Y es el único español, junto con Severiano Ballesteros, que puede presumir de una hazaña como la lograda el domingo.

El poder de la mente ha jugado un papel fundamental para el de Barrika. Su determinación por no detenerse hasta lograr su objetivo le ha llevado a alcanzar un hito impropio para alguien tan joven. Sólo tiene 25 años.

Ahora es él quien acapara todas las portadas. Lógico. No podemos olvidarnos, no obstante, de Sergio García. Un Sergio que lleva portando la bandera de España durante ya dos décadas y mostrándose siempre como una alternativa real para lograr campeonar en los mejores campos. Un Masters de Augusta y un The Players resultan un palmarés exiguo para su talento.

Lo mejor de Rahm es que su carrera acaba de empezar. No se detendrá por el hecho de haber alcanzado la cima sino que su próximo reto será empezar a inscribir su nombre en el palmarés de los majors.

Con ese afán por no ponerse límites, Jon Rahm llegará a lo que él quiera.