Ayer el Valencianismo se vistió de gala para recibir a la Juventus. 3 temporadas de espera para volver a jugar la competición de las estrellas. “Golpe de realidad” es lo que mejor define lo de ayer.

Desde el primer lance, la imagen fue de que el escenario nos venía grande. En los dos penaltis se pecó de bisoñez. Si queremos competir en estas lides, no se puede regalar tanto. Daba la sensación que era el equipo ché el que jugaba con 10. Incapaz de generar cualquier atisbo de duda a la defensa bianconera.

Ni el más pesimista hubiera vaticinado que la temporada del Centenario comenzaría sin conocer la victoria en los primeros cinco partidos. Las sensaciones son malas. Jugadores en baja forma, sin buen tono físico, sin patrón de juego, sin plan B, sin profundidad y en muchas fases con desconexiones alarmantes, como la primera parte ante el Betis o la segunda ante el Espanyol.

Marcelino tiene ante sí el reto de demostrar, como ya hizo en la 17/18, su valía. Cuando son varios los jugadores que están lejos de su nivel, el entrenador debe intervenir porque el problema viene de base. Debe lograr que los jugadores dejen de lado la ansiedad y recuperen la confianza y la identidad de juego.

Es impopular decirlo pero soy Parejista. También es evidente que está lejos de su mejor versión. Que merezca banquillo no quita que todos los males no se van a solucionar sólo con su ausencia. El año pasado fue de los 4 mejores de la temporada y, error de planificación mediante, el único que le genera competencia es Carlos Soler. Sólo falta que a éste le den la alternativa y pueda demostrar, como hizo ayer, si es un verdadero competidor por el ‘8’. Con eso, ganaremos todos. Incluido Parejo.

La temporada pasada con una plantilla de menor nivel, el Valencia dio un rendimiento sobresaliente. Objetivamente, puesto de lateral derecho al margen, la plantilla es lo suficientemente competitiva y amplia para revertir la situación.

Nadie dijo que esto iba a ser fácil. No quememos la falla porque hay tiempo y la base está ahí.

Sigo teniendo confianza ciega en el equipo y en el entrenador pero reaccionemos antes de que sea demasiado tarde.

Publicado en SUPERDEPORTE el 20 de septiembre de 2018