Siempre me ha gustado seguir el torneo de Fútbol 7 Alevín de Arona que se disputa en diciembre. Recuerdo hace unos años, en 2013 concretamente, que en las filas ches había un surcoreano que brillaba con luz propia.

Su nombre respondía a Kangin Lee y tras sus exhibiciones en el torneo y, aunque con 12 años es imposible aventurar el futuro de un futbolista, me apunté su nombre. Se le veía varios peldaños por encima del resto pero el camino se antojaba larguísimo en aquellos momentos.

Desde entonces, Kangin ha ido quemando etapas a un ritmo de vértigo. Jugando siempre en categoría superiores a las que le correspondía por edad. Y, lejos de impresionarse por jugar contra gente mayor, ha seguido marcando diferencias.

El sábado se anunció la prolongación de su vínculo contractual con el club del murciélago. Contrato hasta 2022 y una cláusula de 80 millones. Una cláusula que dista mucho de la anterior de 8 millones que algunos clubes ya estaban dispuestos a pagar.

Con el mediapunta che estamos ante el canterano con mayor proyección de la Academia del Valencia desde que apareció Isco. Su enorme visión de juego y su disparo de media distancia hacen de él un jugador a tener muy en cuenta en un futuro cada vez más cercano.

Más allá de lo deportivo, el surcoreano representa un auténtico filón a nivel mediático. Sin ir más lejos, en su país es ya considerado como una estrella. Con su figura, ninguna duda que el club conseguirá más patrocinadores e ingresos.

El año que viene tendrá ficha de primer equipo. Sé que es pronto pero no se me ocurre ningún contexto en el que Kangin Lee no triunfe en el mundo del fútbol. Ojalá confirme las altísimas expectativas y, sobre todo, ojalá sea como jugador del Valencia durante muchos años.

Publicado en SUPERDEPORTE el 23 de julio de 2018