30 puntos de 36 posibles. Esa es la carta de presentación del Valencia de Marcelino. El arranque de Liga está siendo inmejorable. Tras mucho tiempo sin ánimos de mirar la tabla clasificatoria, observarla vuelve a ser motivo de orgullo e ilusión. El Barça es el único por encima y este domingo en Mestalla, se presenta una oportunidad magnífica para reducir la distancia a un sólo punto.
El Valencia acumula una racha de ocho victorias consecutivas en el campeonato liguero. Cifras más que históricas. Guarismos que no se han dado en los casi 100 años de historia del club. Málaga, Real Sociedad, Athletic, Betis, Sevilla, Alavés, Leganés y Espanyol han sido las víctimas. Resultados que no son fruto de la casualidad.
Marcelino ha construido un equipo de la nada. Creer en las ideas de tu entrenador y poder plasmarlo en el campo. Se gana incluso cuando no hay fluidez. El once tipo, excluyendo a los centrales, es claro. La ausencia de competición europea permite poder formar un bloque, siempre en base al 4-4-2, que cada vez se complementa mejor. Tal y como se demostró ante en el Espanyol, conviene cuidar con detalle las rotaciones. Si se quitan excesivas piezas de esa alineación de gala se puede notar.
Si alguien merecía el nivel actual del Valencia es la afición. Tan maltratada desde fuera y de la que se habla sin conocimiento. El aficionado che se ha pasado los últimos dos años viendo como su equipo acumulaba jornadas y jornadas sin ganar, que encajaba goles día sí día también, que no tenía un estilo de juego reconocible, donde jugadores sin aptitud ni actitud eran titulares, veían que el dueño no daba señales de vida, que la presidenta no había visto fútbol antes de llegar a ese puesto. Y podríamos continuar. A pesar de ello, el murciélago no podrá quejarse de haberse quedado sólo. El aficionado siempre ha estado ahí y después de donde venimos, es imposible controlar la euforia.
Peter Lim se dio cuenta que dirigir un club no es tan sencillo. La decisión de contratar a Mateu Alemany es la mejor que ha tomado. Con él, se recuperaba la figura de alguien que pudiera hablar en nombre del club y con conocimiento de cómo se mueve este mundo del fútbol. Mateu fue el principal responsable del fichaje del Marcelino García Toral. Ellos son los artífices de que hoy podamos hablar de un Valencia de récord. Uno desde el despacho y el otro desde el terreno de juego, están recuperando a un equipo que estuvo al borde del desahucio.
Antes de que arrancase la competición, uno de los principales problemas que observábamos era el de la falta de gol. La mayoría entendíamos que no se había reforzado lo suficiente la línea de atacantes. Ver al equipo con 32 goles nos muestra trazas de un equipo que aprovecha las ocasiones que genera. De hecho, Rodrigo y Zaza acumulan 16 entre ambos aunque tampoco negaremos que traer otro delantero en invierno puede ser una gran idea para mantener la competitividad y el alto nivel.
No sólo con goles se logran las victorias. La dificultad de superar a la defensa che facilita que hoy hablemos de un equipo que sólo se ha visto por debajo en el marcador durante 8 minutos (contra el Madrid) de los 1080 que llevamos de Liga. Neto se está erigiendo como un guardameta muy fiable y sus paradas están dando muchos puntos.
Es imposible destacar a un jugador por encima del resto. Marcelino está encontrando la mejor versión de todos los miembros de la plantilla. Desde aquellos que ya estaban las temporadas anteriores a aquellos que vinieron este verano. Comprobar como el técnico che aporta un valor añadido nos muestra lo que ha sido el Valencia de estos últimos años donde se ha perdido mucho tiempo experimentando con el banquillo.
El murciélago, por fin, vuelve a volar porque el Valencia siempre vuelve.
Publicado en SUPERDEPORTE el 20 de noviembre de 2017
