Ganarán, perderán o empatarán, pero el Valencia es un equipo reconocible. Marcelino García Toral ha conseguido en tiempo récord lo que hasta hace poco resultaba una quimera. Siempre es importante empezar con buen pie y eso se está logrando. El equipo ché ocupa la tercera posición después de siete jornadas.

La fragilidad defensiva ha dado paso a la fiabilidad. Con el 1-4-4-2 como estilo principal, la dinámica es más que esperanzadora. La delantera, posición más debatida el día que se cerró la plantilla, está sacando una muy buena nota en este principio de curso. Zaza se ha erigido como el segundo máximo goleador del campeonato, con seis goles y, cada vez entiende mejor el juego. Rodrigo, además de mantener su gran cambio de ritmo, ahora ve puerta. Entre ambos, suman ya 10 dianas.

Más allá de los números, lo realmente destacable son las sensaciones. El Valencia va mutando en esa versión que encandila a cualquiera que siente sus colores. Difícil de batir, rápido al contragolpe y con las ideas muy claras. Y, en especial, que no se desconecta tras encajar un gol o en los últimos minutos, como sucedía, partido sí partido también, antaño. Ese estilo, que ha traído las mejores noches a Mestalla, es el camino para retornar a los puestos de privilegio del fútbol español.

Cómo decirle a un valencianista, después de dos años haciendo el ridículo por los campos de España, que no se ilusione por ganar a equipos contra los que el año pasado ni se competía. Se presenta una temporada emocionante. Habrá momentos de dudas y malos resultados pero siempre es más fácil superarlos si el equipo da el máximo en cada encuentro. Sobre todo, porque dando el 100%, se consigue que la afición se sienta identificada. La ilusión es todo en el fútbol y hay motivos para ser positivo ante lo que viene.

Mestalla vuelve a ser un fortín. La afición ha recuperado esa bonita costumbre de recibir al autobús del equipo cuando se juega como local. En el césped, ante ese apoyo de la hinchada se responde con buenos resultados. Sólo el Atlético ha podido sumar puntos, en forma de empate, en el feudo ché. Conseguir recuperar el factor de un Mestalla inexpugnable facilitará cumplir los objetivos.

Sigue habiendo margen de mejora. La libreta de Marcelino no se ha dejado ver en forma de goles a balón parado pero sí se ha encajado en jugadas de estrategia. Neto debe aportar mayor seguridad en los centros laterales. Contra el Athletic, el principal punto negativo fue la dificultad por mantener la renta de dos goles.

La mano de Marcelino se nota desde el primer instante. Un bloque ganador está en construcción. Eso permite sumar los tres puntos incluso cuando no se juega bien.

El Puto Valencia no ha vuelto pero está volviendo.

Publicado en SUPERDEPORTE el 2 de octubre de 2017