Érase una vez un enfermo. El paciente se encontraba en el hospital en estado grave desde hacía varios meses. Mientras tanto, los médicos no hacían nada por tratar de que mejorase su estado y, de hecho, el doctor se volvía a su Italia natal viendo imposible revivir al enfermo y dejándole en una grave situación. Por otro lado, los enfermeros no daban lo mejor de sí tampoco y pensaba en marcharse a trabajar a otros hospitales. En cambio, los familiares veían como los días del anciano de casi 98 años de edad se iban apagando.

Ahora, pongamos los nombres. Ese enfermo casi centenario sería el Valencia. Esos médicos, la directiva. Ese doctor es Prandelli. Los enfermeros, los jugadores. Y los familiares, qué duda cabe, la afición. Hace 3 semanas escasas, eso era el conjunto del murciélago. Triste pero real.

Poco a poco, el Valencia va dejando de formar parte de la UCI futbolística. Voro, el nuevo doctor, ha sabido encontrar la medicina idónea para recobrar las energías de un equipo muy necesitado.

En clave, ahora sí, puramente futbolística el Valencia va dejando de ser 11 jugadores sobre un campo con la misma camiseta para convertirse en un equipo de fútbol. Las sensaciones cada vez son mejores. Los partidos ante Espanyol y Villarreal demuestran que dando el 100% este equipo puede pelear por cosas algo más ilusionantes, siendo, eso sí, una plantilla descompensada y con carencias palpables.

Voro ha sabido otorgar la confianza necesaria para liberar a los jugadores. No les pide hacer cosas que no saben y eso se refleja en el verde. Juegan quienes mejor están. Y ahora, además, rinden. Jugadores como Montoya, Garay, Enzo o Nani están mostrando su mejor versión.

Prueba de ello es la apuesta por Carlos Soler. El valenciano ha derribado la puerta del primer equipo con un desparpajo y personalidad alucinantes. Como leía ayer no ha pasado siquiera por esa etapa de apodarle Carlitos. Ya es Carlos. A parte del mérito evidente del futbolista, gran cuota de culpa la tiene el entrenador. Voro se ha atrevido a apostar por él, algo que sus predecesores no hicieron. La afición parece haber encontrado un proyecto de jugador con el que ilusionarse de nuevo. Y si preguntan, todos le vemos con el brazalete de capitán en un par de años. Madera tiene.

La temporada no deja de ser la peor que viven las generaciones más jóvenes chés pero con este cambio de dinámica puede haber una luz para salir de ese túnel que llevaba al club a Segunda División. Hace 15 días y tras no lograr la victoria frente al Osasuna, el Valencia era candidato directo a irse a la B.

El camino ahora es seguir en la misma línea y ser conscientes que aún queda mucho por recorrer. Se debe mantener la línea ascendente y seguir sumando puntos. No es momento de hablar de cosas como puestos europeos. Pies en el suelo. El objetivo sigue siendo la salvación.

Gracias Voro. Otro no hubiera aceptado el cargo. Tú lo aceptaste y demuestras que estabas capacitado para devolver la ilusión a una hinchada muy necesitada. Tu medicina ha tenido efecto inmediato. Los números (12 puntos de 18 posibles) te avalan.

Publicado en SUPERDEPORTE el 22 de enero de 2017