Tras muchos días considerando que la mayoría del plantel era transferible y que debía ir “fuori”, ayer por la noche apareció un rayo de esperanza. Carlos Soler cumplió su sueño. En la segunda parte, la afición pudo disfrutar de los primeros destellos del canterano en el Estadio de Mestalla. Treinta minutos que le bastaron para mostrar sus credenciales y dejar su hoja de presentación. La noche pudo ser culminada con gol pero el portero repelió su disparo, que acabaría con la diana de la victoria a cargo de Rodrigo.
Desde hace ya un tiempo lo bauticé como el próximo canterano para el primer equipo. Los que intuíamos lo que podía dar nos echamos las manos a la cabeza a principios de año cuando su contrato no había sido renovado y había cierto temor en que pudiera irse. Por suerte, el Valencia estuvo a tiempo de atarle. Ya en pretemporada tuvo oportunidades con Ayestarán pero las oportunidades oficiales se han hecho esperar. El pasado 10 de diciembre en Anoeta tuvo su esperado debut en Liga.
Carlos Soler lo tiene todo para asentarse y ser jugador del Valencia muchos años. Tiene calidad, tiene personalidad y sobre todo, sentimiento de pertenencia. Esto último algo muy carente en la plantilla actual. Se siente valencianista y ha crecido en la cantera.
Desde los 7 años vistiendo la blanquinegra. Rescato un extracto de un reportaje que le hizo Superdeporte. Reza lo siguiente: Alfredo Pérez, entonces responsable de la Academia del Valencia, fue quien le echó el ojo. Todavía no lo ha olvidado. «Fuimos a jugar a Bonrepós y nos ganaron el partido 3-2. Los tres goles los metió el ´7´. Era Carlos. Aquel día preguntamos por él al delegado. Nos pasó sus datos y nos dijo que era del 97. ¡Dos años menos que el resto! Pensamos que estaba mal y volvimos a preguntarlo, pero tenía razón. Desde ese día no paramos de llamar a su casa para ficharlo. No hubo ni que hacerle las pruebas. Lo teníamos claro».
Con apariciones como la de ayer frente al Leganés derribar la puerta del primer equipo comienza a ser un hecho. No me sirve de excusa la dinámica actual para no darle mayor protagonismo. Los jugadores buenos lo son en cualquier circunstancia. Y me atrevo a decir que Carlos es uno de ellos. Muy bueno, de hecho. Por ello, se ha ganado tener más oportunidades.
Empezó de delantero y en categorías juveniles retrasó su sitio de la mano de Rubén Mora primero y de Rubén Baraja después. Su posición actual es la de mediocentro creador. Gran juego combinativo, facilidad por encontrar el espacio, buen posicionamiento y algo más, el balón parado. Quien haya visto en directo al «28» ché lo puede corroborar. El año pasado el “chino” (apodo con el que se le conoce por sus ojos) llegó a marcar un gol olímpico con la camiseta del filial.
Sirvan estas líneas para mostrar que a veces puedes buscar fuera lo que quizás tienes en casa. Y sirvan también para pedir cierta calma. Carlos aún no ha soplado ni las 20 velas y tiene mucho por delante.
Lo que necesita el valenciano son minutos y confianza. Prandelli tiene en sus manos al futuro ‘8’ de Mestalla. Le toca pulir a un proyecto de enorme futbolista.
Avanti, Carlos!
Publicado en SUPERDEPORTE el 22 de diciembre de 2016
