Pocos confiaban en que el Valencia fuese capaz de arrebatar algún punto al Barça. Un equipo imparable, que venía de golear en sus últimos 5 partidos contra equipos como el Madrid, que tenía a todos los jugadores disponibles y en un estado de forma sublime jugaba contra un equipo sin identidad, con un entrenador de transición y que tenía 10 bajas. Pocos eran los motivos para creer en la gesta. Mestalla fue capaz de hacernos creer que todo era posible y Santi Mina logró poner las tablas en el marcador a falta de 4 minutos para el pitido final. 4 minutos en los que el aficionado ché no se conformaba con el empate.

El FC Barcelona salió con su mejor alineación posible y fue el claro dominador del encuentro. Disfrutó de las mejores ocasiones y contó con un 70% de la posesión. El Valencia, lejos de rendirse, no desesperó sabiendo que alguna ocasión habría. Y así fue. Solo bastó con una ocasión que nació de una genialidad de Alcácer para que Mina viese puerta.

Gary Neville tiene mucho trabajo por delante. Cualquiera se motiva contra el mejor equipo del mundo. El nuevo entrenador ché tiene que conseguir que el jugador se motive igual contra el Eibar que contra el Madrid. Logrando eso, tendrá mucho ganado. Su primer partido será este miércoles y no es de una importancia baladí. Es necesario ganar y esperar que el Gent no haga lo propio contra el Zenit. Una derrota significaría dar un paso atrás en la marcha del equipo porque supondría dejar de competir en la Champions League.

Este partido, más allá del resultado, es lo que pide el aficionado. No se pide ganar los partidos por 3-0, solo se solicita dejarse LA piel y lucir con orgullo el murciélago por todos los estadios. Ayer los futbolistas lo consiguieron. Antes de rodar el balón, el estadio se había vestido de gala como si de una final se tratase y en ningún momento se paró de animar a los jugadores. La comunión equipo-Mestalla vuelve a ser total.

Esta plantilla es mejor que lo que ha parecido desde principios de septiembre. Ahora es el momento de demostrarlo. Todos confiamos que Neville será capaz de sacar el mayor provecho de la plantilla y de este modo, devolvernos a los puestos de cabeza y vibrar con partidos como el que se vivió contra el Barça.

Publicado en SUPERDEPORTE el 6 de diciembre de 2015