A ningún aficionado al fútbol se le escapa la gran temporada que está cuajando Nicolás Otamendi. No es noticia que los grandes clubes del Viejo Continente lo tengan apuntado en rojo de cara a la planificación de la próxima temporada y por ello, cada vez los rumores de su marcha van ganando más peso.

Su fichaje causó cierto revuelo en un sector amplio de la prensa y la afición. Muchos se preguntaron en aquel momento quien acometería el pago debido a que la entrada de Lim todavía no era definitiva y parecía un desembolso excesivo para las maltrechas arcas valencianistas. El famoso ¿quién paga a Otamendi? fue una pregunta que muchos se hicieron. El tiempo pone a cada uno en su lugar y ya nadie discute su fichaje, hasta el punto de parecer una auténtica ganga, en razón de su rendimiento.

Fue comprado en enero del 2014 pero no debutó hasta agosto por la razón, sabida por todos, de que existía la imposibilidad de tener en plantilla a 2 extracomunitarios más. Se decidió por parte de la dirección deportiva que se quedase el brasileño Vinicius. Decisión probablemente achacable a posteriori pero fundamentada en el hecho que el equipo del año pasado necesitaba un delantero centro, tras las bajas en invierno de los dos delanteros fichados, aunque quizá con Otamendi, en lugar de con el citado brasileño (que tuvo un rol testimonial), la historia se hubiese escrito de manera muy distinta.

Se habla de que el United desembolsaría 50 millones, cifra que marca su cláusula, este verano para hacerse con sus servicios. En el supuesto de que se llevase a cabo se convertiría en el defensor más caro de la historia del fútbol, por delante de David Luiz, que costó 5 “kilos” menos. Cabe recalcar que por él se pagaron 12 más 3 en objetivos hace una temporada. Por tanto, se hablaría de un beneficio o plusvalía de 35 millones. Bien es cierto que una venta es buena o no, en función del sustituto, poniendo como ejemplo la venta de Soldado en 2013, que trajo consigo 30 millones y, parte de tal montante económico fue gastado en Postiga y Pabón, que supuso un negocio paupérrimo.

En este caso no es llamativo destacar que ahora mismo ningún valencianista cambiaría al “23” ché por otro defensor central. Está a un nivel que, forofismos a un lado, le sitúa entre los mejores centrales de Europa, junto a los que nos vienen a todos a la cabeza, los Ramos, Thiago Silva, Pepe, Piqué, etc. Lo cual nos lleva a pensar que sería tarea harto complicada encontrarle un hipotético recambio.

“Otakaiser” es un futbolista básico para construir un Valencia campeón. Este equipo se está construyendo desde la línea de atrás y Otamendi es una pieza fundamental para poner el cerrojo en la portería defendida de manera elogiable por Diego Alves. Este año la defensa recuerda a esa que nos dio tantas alegrías y hay que mantenerla sea como sea. Fichando un lateral diestro, la línea de atrás puede ser de las más potentes del panorama internacional.

Todo equipo tiene ciertos futbolistas calificados de intransferibles y muchos coincidiremos en que Otamendi, al igual que Gayà o André Gomes, debe mantenerse muchos años portando el murciélago en la camiseta.

Publicado en SUPERDEPORTE el 29 de marzo de 2015