La temporada pasada Nuno llegó con un currículum escaso y con el único aval de ser la apuesta del dueño. A lo largo del transcurso de jornadas, comenzó a ganarse cierto crédito para la hinchada hasta el punto de alcanzar la cifra nada desdeñable de 77 puntos en Liga. A lo largo de esos 38 partidos, en apenas 5 el conjunto ché anotó menos goles que el rival. Y se consiguió ganar a equipos como Madrid, Atlético o Sevilla. Más allá de los números y el juego más o menos vistoso, es una realidad que el equipo siempre jugó al 100% mostrando una gran intensidad, salvo en contadas ocasiones.

Todo ello ya queda muy atrás. Una vez superado el primer escollo de pasar la previa de agosto contra el Mónaco, la situación ha dado un vuelco. El equipo actual no es ni la sombra del que fue hace 3 meses, siendo, salvando las distancias, la misma plantilla. La imagen que se dio en el campo del Espanyol no se puede tolerar, más allá de jugar mejor o peor es inaceptable el poco esfuerzo mostrado por algún jugador y asimismo la falta de un planteamiento que pudiese cambiar la peligrosa dinámica que iba adquiriendo el equipo conforme iban sumándose minutos en el luminoso.

Las estadísticas no se discuten, se comprueban. En los 5 primeros partidos, en solo uno de ellos se ha ganado, añadido a 3 empates y la citada derrota contra rivales a priori inferiores. 2 goles a favor y 2 goles en contra. Con el añadido, de la derrota contra el Zenit en Champions. Cifras irrisorias, a años luz de lo que la afición espera y muy alejadas de las aspiraciones marcadas.

Nuno ha pasado de héroe a villano. Al principio se le criticaba “sólo” por el plano extradeportivo, ahora, en cambio, comenzamos a apreciar muchas carencias en el 105×70, que es lo que de verdad importa. Sin ir más lejos, sus alineaciones están creando una gran incertidumbre con rotaciones incompresibles y titularidades no merecidas. Su discurso sigue estando falto de autocrítica y algo alejado de lo que todos vemos en el campo.

Uno de los grandes errores cometidos por el entrenador valencianista es la planificación deportiva. Gran parte de los aficionados estábamos satisfechos con el trabajo de Rufete y sus ayudantes. Y tras su marcha, da la sensación que no ha habido una planificación como tal, por lo que respecta a los fichajes realizados, apostando por fichar promesas pagando en exceso y sin fichar lo que el equipo demandaba.

Bien es cierto que no se puede tachar a Nuno como el único culpable del rumbo adquirido. Sí que se ha equivocado en todo lo explicado en las líneas anteriores pero también hay que señalar el rendimiento de los futbolistas. Hay que exigirles mucho más. La mayoría está rallando a un nivel muy inferior al que tienen y son los primeros que pueden comenzar a cambiar esta paupérrima racha.

Granada, Lyon, Bilbao y Málaga. Esas son las próximas citas marcadas en el calendario que indicarán que rumbo adquiere el equipo. Ganando los 4 encuentros, las dudas irán siendo disipadas. Por lo contrario, si no se empieza a sumar de 3 en 3, será momento de plantearse cosas serias y ya sabemos que el primer señalado será el discutido mánager-entrenador Nuno.

Nuno aún está a tiempo de demostrar, como lo hizo en su primer año, que sí es un entrenador válido para el Valencia pero el tiempo ya empieza a correr en su contra.

Publicado en SUPERDEPORTE el 24 de septiembre de 2015