¿Por qué derrota útil? Porque como dijo ayer el periodista Alberto Santamaría: “El Valencia hoy ha perdido un partido y ha ganado un equipo para mucho tiempo”. El conjunto valencianista cayó derrotado ante el FC Barcelona por 2 goles a 3. Encuentro marcado, en parte, por la actuación arbitral y ante la cual no merece extenderse más. Los valencianistas debemos quedarnos con lo que se vio en el campo, al margen del trencilla protagonista.

En la tarde de ayer, el Valencia volvió a ilusionar a su afición. Mestalla se vistió de gala, como en las grandes citas y trató de llevar en volandas a los jugadores para buscar la machada. Se demostró que, usando sus armas, este equipo puede vencer a cualquiera. El rival de enfrente era el mejor equipo de los últimos años y, pese a ello, se logró paliar la mayoría de sus virtudes.

El equipo jugó con una idea muy clara. Aprovechar las pérdidas culés en su zona de inicio y lanzar rápidas contras. Ese era el plan. Cumplido con nota, sobre todo, en la segunda mitad. Se consiguió neutralizar el juego blaugrana, que apenas tuvo ocasiones de gol. Incluso hubo oportunidades para ganar. Nani tuvo en sus botas la más clara para los locales.

A falta de apenas un minuto para que se agotara el tiempo, el Valencia dispuso de una contra, donde se debería haber finalizado el encuentro. Santi Mina, actuación ínfima la suya, desbarató la oportunidad de desnivelar el resultado y no sólo eso, sino que también posibilitó que el Barça pudiera atacar por última vez, provocando el penalti que les daría, a la postre, los tres puntos. Podrá parecer ventajista pero con Bakkali en el campo para los últimos compases del encuentro, el marcador hubiera sido otro.

Jugando así, se ganarán muchos partidos. La afición debe estar orgullosa de la imagen de ayer. Siempre digo lo mismo, no me sirve que se dé una buena imagen ante los mejores equipos del mundo y luego no se rinda en los partidos en los cuales siempre se apuesta por el Valencia en la quiniela. Las 38 jornadas ligueras no castigan que pierdas contra Barça o Madrid, castigan que pierdas ante el Betis o empates frente al Granada.

Teníamos ganas de manifestar que, por fin, tenemos un entrenador sentándose en el banquillo local de Mestalla. Prandelli ha caído de pie y muchos estamos ilusionados con lo que pueda aportar el entrenador transalpino. Su inicio de andadura es esperanzador. El cambio es evidente. De hecho, aunque por ahora necesitemos prismáticos para ver los puestos de privilegio en la competición doméstica, pienso que se puede lograr el objetivo. Y el objetivo para mi no es otro que el de jugar con el balón de estrellas el año que viene y escuchar a las 20.45h ese himno que a todos los futboleros nos pone los pelos de punta.

Publicado en SUPERDEPORTE el 23 de octubre de 2016