La etapa de Nuno Espirito Santo como técnico del Valencia ya es historia. En las últimas fechas se trataba de una marcha anunciada. El clima era irrespirable. Gran parte de la afición ya no confiaba en sus capacidades para sacar al equipo adelante y parece que tampoco parte de la plantilla.
No lo negaré, me considero uno de los pocos que creía en el santotomense. Pensé erróneamente que Nuno conseguiría, más temprano que tarde, volver a enseñarnos el equipo de la temporada pasada. Gran error por mi parte porque el único partido de esta campaña realmente bueno ha sido el del Celta, el resto eran casi todos patéticos, resultados al margen. Aunque el verdadero error quizá haya sido cometido por parte de Meriton Holdings por no prescindir de él antes, viendo que la dinámica no dejaba de ser cada vez peor.
El dueño tiene ahora mismo que tomar una decisión que marcará el devenir ché. El balón está en su tejado. Es el momento, Lim. Basta ya de pagar másters a entrenadores como ha sucedido los últimos años con Djukic, Pellegrino o el propio Nuno. Es momento de confiar el banquillo ché a un técnico con experiencia, que sepa lo que es fracasar y que sepa lo que es triunfar, que sepa lidiar con una plaza complicada, que sepa convivir con los egos de los futbolistas, que sepa sacar la mejor versión de los jóvenes pero también de los menos jóvenes, que no ocupe el cargo por amistades o contactos.
Pero no es solo el momento de buscar un nuevo inquilino en el banquillo, también es la hora de buscar la figura de un director deportivo. No puede ser que hasta hace un par de días la potestad en los fichajes fuere solo de Lim, Lay Hoon, Nuno y, de una manera u otra, de Mendes. El Valencia necesita un Rufete, más allá de que sea él u otro distinto. Se necesita un equipo de scouting que sepa que en Bélgica hay X jugador que puede jugar en ambas bandas, que en la Premier hay un jugador que acaba contrato o que en Argentina hay un jugador que apunta mucho.
Y otro error en la política no es fichar juventud sino no cederles. No se puede, por ejemplo, desembolsar 15 millones por Danilo y quemarle poniéndolo en el Calderón y en el Pizjuán. Los jóvenes necesitan minutos y oportunidades y ahora mismo, no parece la mejor idea darles la titularidad sino llevarles a un equipo que les haga jugar.
Por últimos, puestos a pedir, además de contar con un nuevo entrenador y un director deportivo, la tercer figura prioritaria y que ahora brilla por su ausencia es la de un cargo representativo. Un Amadeo Salvo. Una persona que sepa defender a la afición, que sepa lo que es el valencianismo, que represente al Valencia delante de un micrófono y sobre todo, que sirva de conector entre aficionados y directiva porque ahora los chés nos vemos muy faltos de alguien así.
PD. No se equivoquen, al aficionado le da igual que un jugador o entrenador venga de Mendes. La afición lo que quiere verdaderamente es jugadores buenos, sin importar su procedencia.
Publicado en SUPERDEPORTE el 2 de diciembre de 2015
