Sofiane Feghouli acaba contrato el 30 de junio del año que viene. No tiene ninguna prisa en renovar. Todo lo contrario ocurre con el Valencia porque ya va a contrarreloj. No renovarle y permitir que se marche gratis es un lujo innecesario que el club no debe permitirse.
Sería llamativo ampliar el contrato de Piatti y no hacer lo propio con el del argelino. No cabe duda que Sosó Feghouli es el jugador más desequilibrante del plantel. Tiene 25 años, mucho talento por banda derecha y está plenamente asentado. Su gran debe es su marcada irregularidad. Cuando no tiene competidor por el puesto baja muchos enteros, mientras que cuando ha tenido que batallar contra, por ejemplo, Pablo Hernández o Rodrigo, ha dado su mejor versión.
Algunos valencianistas, entre los que me incluyo, pensamos que las alas del equipo podrían reforzarse con jugadores de mayor pedigrí pero eso no quita que Sosó debe renovar, aunque sin perder la cabeza. La mayoría coincidiremos que la banda derecha está mejor reforzada que la izquierda. Por ello, es preferible seguir contando con él e ir al mercado en busca de un banda versátil que se adapte a jugar en cualquier sitio del frente de ataque y que aporte mayor número de dianas que los aportados por la línea atacante actual.
El escollo reside en los emolumentos pretendidos por el jugador. El 8 valencianista puede tensar la cuerda porque es consciente de que si partiese con carta de libertad su salario se vería aumentado considerablemente por el club que lo fichase. Una ficha de 2,5 millones netos anuales parece algo desorbitado aunque no lo es tanto en comparación con las últimas renovaciones. Parejo ha pasado a cobrar 2,5M y Piatti alrededor de 2. El club debe plantearse lo costoso que podría ser fichar un recambio de garantías a Feghouli y más, echando un vistazo a los sobreprecios pagados en los últimos fichajes.
Otra opción sería renovarle para venderle en el próximo mercado veraniego, buscando con ello un rédito económico. Es decir, lo que viene siendo una renoventa. Término usado en la época de Llorente, donde los jugadores renovaban con el fin de salir del club por algo más de dinero. Veáse Juan Mata, que se fue al Chelsea después de renovar su vinculación blanquinegra.
La conclusión sustraída a todo lo mentado es lo caras que están llegando a ser todas las renovaciones para el equipo de Lim. La plantilla se ha encarecido sobremanera respecto a la campaña pasada sin haber subido el nivel. El próximo jugador que quiera renovar también pedirá por encima de sus posibilidades. El club no puede caer en el error de antaño y pagar fichas desorbitadas a jugadores que no tienen garantizada la titularidad.
Publicado en SUPERDEPORTE el 18 de septiembre de 2015
