Colista. Esa palabra retumba en todo el valencianismo. Cualquier aficionado ché mira la clasificación de la Liga Santander y ve que su equipo está último. El Valencia sigue con el 0 en su casillero después de haberse disputado ya cuatro encuentros.

El club vive inmerso en una profunda crisis. El aficionado se da cuenta que ver a su equipo caer derrotado se empieza a convertir en una constante y existe el miedo de que muchos caigan en la “fase indiferencia”. Siete son los partidos oficiales que ha perdido el conjunto del “rat penat” de forma consecutiva. El 20 de abril fue la última vez que se logró una victoria.

Muchos son los culpables de la situación actual. Principalmente, el mandatario del Valencia, Peter Lim. Eternamente agradecido por la inversión que realizó, la cual provocó que aparcáramos, en gran medida, los problemas económicos. Dicho lo anterior, su gestión deja mucho que desear. Innumerables errores nos vienen a la cabeza.

Estamos a tiempo de salvar la temporada (sic). Quedan 102 puntos de Liga. Si vamos a ponernos en modo “a por los 42 puntos para salvar la categoría” que no cuenten conmigo. El Valencia es un equipo grande y debe aspirar a estar, siempre, entre ellos. La cuarta plaza, con un ENTRENADOR, es posible. Plantilla hay.

Para cambiar la negativa dinámica, Pako Ayestarán no puede continuar como inquilino del banquillo. Otorgarle el poder durante más tiempo conllevará la pérdida de más puntos. Se ha demostrado que no ha cumplido con los parámetros mínimos y en el mundo del balón, cuando éste no entra, el camino más práctico es desprenderse del técnico.

Peter Lim debe demostrar que realmente apuesta por el Valencia. La etapa de experimentar con el banquillo tiene que finalizar. Un amigo personal de Lim que sólo había entrenado a un equipo, un comentarista inglés sin experiencia y un preparador físico de la época del doblete. Esa es la carta de presentación de cada uno de los tres entrenadores de la etapa Lim.

Es el momento de apostar por un entrenador. Haciendo un paralelismo con el Atlético, rival desde siempre del Valencia, estamos en el momento pre-Simeone. El equipo madrileño transitaba sin pena ni gloria con Manzano como entrenador y desde que apareció Simeone y, con la misma plantilla, fue capaz de revertir el rumbo. No hace falta explicar todo lo que ha hecho Simeone estos años.

El Valencia busca a su Benítez desde que se fue. Craso error. El Valencia debe buscar un entrenador con experiencia. Un entrenador que, bajo una idea de juego, sea capaz de amoldarse a sus futbolistas. Un entrenador que blinde al equipo desde la defensa. Un entrenador que nos devuelva ese Valencia bronco y copero ante el que nadie quería enfrentarse en su momento. Un entrenador que sea capaz de sacar la mejor versión de cada uno de sus jugadores. Un entrenador contrastado y sin la L de prácticas.

Señor Lim, está a tiempo. Apueste por el Valencia. La pelota está en su tejado. Y de paso, acérquese a la ciudad. Demuestre que el Valencia sí le importa y que no se dedica a mandar con remoto a distancia y a base de delegar funciones en otros. Esto no es una empresa, es un club repleto de sentimientos.

Publicado en SUPERDEPORTE el 20 de septiembre de 2016