Fue la sensación de la pasada pretemporada. Rodrigo De Paul encandiló a la afición con sus primeras apariciones. Todo se torció a raíz de la desmesurada sanción que recibió por parte del comité en el primer encuentro liguero lo cual le llevo a perderse los posteriores partidos, impidiéndole de este modo, alcanzar la titularidad.
Contó con oportunidades a lo largo de la campaña 14-15 pero jamás con cierta continuidad. El argentino no pudo arrebatarle el peto de titular a su compatriota Piatti que fue el dueño de la banda izquierda. De hecho, echando un vistazo a la estadística se observa como fue el jugador de ataque menos utilizado y asimismo, el tercer futbolista de campo menos empleado por Nuno, sin contar las salidas que se produjeron en el mercado invernal.
Acaba de dar comienzo la temporada, que ojalá esté repleta de partidos, y es el momento idóneo para que el “20” demuestre la calidad que porta consigo y que puede ser ese jugador que marque las diferencias desde la izquierda, trazando diagonales a pierna cambiada. Algunos lo prefieren jugando como mediapunta aunque por su estilo “argentino” de mantener demasiado el balón, lo pondría en banda porque los mediapuntas deben dar mayor fluidez al juego y además porque ese puesto está cogido por un tal André Gomes. Todo ello nos demuestra la polivalencia con la que cuenta.
Su último encuentro, contra el Deportivo, dejó mucho que desear. Formando trivote con Fuego y Danilo, debería haber cogido la batuta y haberse echado el equipo a la espalda. Pero en lugar de ello, se le vio perdido por el terreno de juego. Otra prueba más de que su mejor versión la podrá empeñar en la banda, donde permitirá que Gayá tenga una autopista por la izquierda y donde podrá asociarse con Parejo y Gomes e incluso hacer uso de su gran dispara a media distancia. Aunque para ello, deberá ser más sacrificado en tareas defensivas.
Al último gran jugador argentino que vistió la blanquinegra, Pablo Aimar, se le dedicaba un cántico que decía: “Pablito Aimar, Pablito Aimar, como Kempes y el Piojo, otro pibe inmortal”. Pues bien, sin afán de añadirle presión, todo apunta a que De Paul podría ser el siguiente pibe inmortal ya que comparte nacionalidad con esos tres grandísimos jugadores mencionados y tiene suficiente fútbol en sus botas. De él depende.
De todos modos, cabe recordar que en su DNI apenas se contabilizan 21 años y por ello, tiene mucho camino aún por recorrer. Juventud, proyección y futuro. No hay duda que Nuno contará con él con más asiduidad cuando deje de ser una promesa y se convierta en realidad.
Publicado en SUPERDEPORTE el 10 de septiembre de 2015
