El miércoles pasado contra el Gent belga, el Valencia cuajó probablemente el peor partido que se recuerda en la “Era Nuno”. A los tres días, tocaba visitar Balaídos para enfrentarse al Celta, probablemente el equipo que mejor fútbol practica en este principio de campaña. Ni los más optimistas eran capaces de imaginar que el luminoso llegaría a marcar un 1-5 favorable para el conjunto del “rat penat”.

La espera hasta el partido del sábado tras la debacle contra el Gent, se hizo eterna. La mayoría nos imaginábamos lo peor y fruto de ello, que Nuno acabaría por desbaratar el poco crédito que todavía le quedaba. Por el contrario, el equipo se puso el traje del año pasado y realizó, apenas horas más tarde de hacer uno de los mayores ridículos, un partido completísimo.

El Valencia nunista de la temporada pasada fue capaz de crearse un ADN propio. Era un equipo quizá no muy vistoso, pero sí eficaz. Un equipo muy fiable que siempre tenía claro lo que tenía que hacer en el campo. Un equipo caracterizado por una presión muy adelantada, con las líneas muy juntas, capaz de aprovechar las oportunidades que tenía y sobre todo, que apenas encajaba goles. Por encima de todo, era un equipo intenso en todo momento, al que era muy complicado batir.

En lugar de mantener ese ADN y mejorarlo, Nuno optó por cambiar el juego del equipo, pretendiendo presumiblemente que se tratase mejor el balón. Más allá de conseguirlo, el Valencia había dejado a un lado todas esas virtudes señaladas para mostrarse como un equipo sin alma, muy blando en defensa y sin capacidad para ver puerta de manera sencilla.

El sábado ese conjunto rocoso se volvió a ver tras varios meses en estado vegetativo, quizá ese sea el gran motivo por el cual se pudo lograr una victoria que devolviese el orgullo perdido a la afición blanquinegra. En el caso de que se mantenga esa imagen, no tengo la menor duda de que se podrá volver a luchar de tú a tú en cualquier campo y contra cualquier equipo.

El partido de Balaídos es un balón de oxígeno para la plantilla y el cuerpo técnico. De ellos depende que suponga un punto de inflexión o un mero espejismo. El camino a tomar ya sabemos cual es.

Publicado el 10 de noviembre de 2015