¿Saben aquel tipo de jugador que con un toque o destello te devuelve el valor doble de la entrada? André Gomes es de esa clase de futbolistas. Está sorprendiendo a todos. Apenas lleva 9 encuentros oficiales con la camiseta del Valencia. Partidos suficientes para comprobar que el jugador luso no es un jugador del montón sino que puede ser fundamental para cumplir los objetivos e incluso, por que no, aspirar a cotas más altas de las marcadas a priori.
Una de las cosas que más llama la atención de Gomes es su marcada capacidad para poder dominar ambas piernas, es ambidiestro. Muchos nos hemos llegado a cuestionar cual es su pierna buena. La pasa con la derecha o con la izquierda indistintamente y se acomoda en la conducción y regate también con cualquiera de las dos. Aunque su mejor pierna se presume que es la derecha.
En estos pocos meses, estamos descubriendo un jugador muy versátil, que está en todo los lados del campo (al más puro estilo “Box to box”), una muestra de ello fue su partido contra el Córdoba, donde apreciamos un jugador omnipresente, a pesar del cansancio físico acumulado.
Muchos dudaban de su valía. Peter Lim pagó 15 millones por él cuando aún no había prácticamente debutado en la élite. Fue una apuesta y de momento, esos millones parecen pocos, hasta el punto de resultar casi una ganga desembolsar tal cantidad por un jugador de su calidad y sobre todo, proyección.
Tiene aún cosas pendientes por mejorar. Su principal defecto es el hecho de que no acostumbra a aguantar todo el partido a su nivel óptimo sino que llega a fases en las que se desconecta. Todavía es joven, tiene solo 21 años, y su techo está por descubrir. Tiene margen de mejora para llegar a ser un centrocampista más completo todavía.
Se está ganando por méritos propios, con permiso del joven Gayà, ser considerado la revelación del equipo. Nadie discute su titularidad. De hecho, está superando este principio de campaña al capitán Dani Parejo. Se complementan, teniendo Dani un papel más oscuro (defendiendo) y André una cara más visible, llevando la batuta desde los tres cuartos del verde. Más allá de la forma de distribuirse los roles, es evidente que ambos se completan y mejoran al otro cuando se juntan.
En su elástica porta el dorsal 21. Puede parecer un detalle sin trascendencia pero en las filas blanquinegras, tal número no es baladí. De hecho, en los últimos años lo han lucido jugadores de la talla de Silva, Aimar o Parejo. Ninguno de los tres precisa de carta de presentación alguna.
Cada vez debe ir adquiriendo más galones. André es un diamante en bruto que puede llegar a valer mucho y dar muchas satisfacciones a la afición valencianista.
Publicado en VLC Sport
